Costa Brava - Pirineu de Girona
La Costa Brava y el Pirineu de Girona esconden muchos tesoros. Una tercera parte del territorio es espacio natural protegido; cuenta con ocho parques naturales de paisajes muy variopintos, algunos tan singulares como una zona volcánica, además de calas, playas y acantilados, humedales, valles y cumbres de alta montaña. Naturaleza abundante y sorprendente.
La Costa Brava, situada al noreste de Catalunya, es una región costera que se extiende desde Blanes hasta la frontera francesa.
Un destino turístico emocionante, lleno de historia, cultura y gastronomía. Girona no es ciudad de paso, ni de un solo día, con muchos rincones por visitar, la catedral y su inmensa nave, las calles laberínticas del Call, el antiguo barrio judío, el monasterio románico de Sant Pere de Galligans, la basílica gótica de Sant Feliu, las casas coloristas y el puente sobre el río Onyar o la inmensa muralla medieval.
Cadaqués está ligado al Mediterráneo, a algunas de las playas y calas más emblemáticas de la Costa Brava; en el paisaje espectacular del Parque Natural del Cabo de Creus; a la tranquilidad de una villa donde todavía se respira su carácter marinero; ya importantes artistas e intelectuales que han encontrado aquí su paraíso de inspiración, como el genio ampurdanés del surrealismo, Salvador Dalí.
Figueres es sinónimo de Dalí. El Teatro-Museo Dalí te sorprenderá, por dentro y por fuera, ya que fue concebido y diseñado por el artista para ofrecer al visitante una verdadera experiencia para adentrarse en su mundo cautivador y único, donde cada detalle está pensado para desafiar los sentidos y la imaginación.
Empúries es un importante testimonio del patrimonio histórico y el intercambio cultural del Mediterráneo. Un yacimiento arqueológico fundado en el siglo VI a. por griegos y posteriormente ampliado por los romanos. Las ruinas muestran restos de arquitectura griega y romana, como el foro y templos. Destacan por su arquitectura y mosaicos bien conservados.
Un pequeño paraíso de la Costa Brava, uno de los grandes tesoros históricos, culturales y paisajísticos del país. Las murallas de la antigua villa medieval casi se adentran en el agua, y muchas playas y pequeñas calas escondidas entre pinos y acantilados rodean esta villa marinera. Sus calles hablan de una historia inspiradora arte y cultura. Su paisaje, te conectará con toda la esencia de la Costa Brava, una esencia en la que la gastronomía tiene un papel relevante.
Una antigua villa de pescadores con playas y calas de postal y sabor mediterráneo. Esta villa ha sabido conservar el espíritu marinero como ninguna otra. En las playas y calas –auténticos paraísos escondidos de todo– suena el silencio, la calma y la tranquilidad.
La capital de la Garrotxa es la ciudad de los volcanes. Olot no es sólo lava, vías verdes (el antiguo carrilet Olot-Girona), rutas modernistas, las torres de defensa o el convento del Carme. Para las Fiestas del Tura ver bailar la farándula olotina (cabizudes, gigantes y caballeros) en la plaza Mayor es un buen recuerdo para llevarte.
El Pont Vell, con siete arcos y una torre, abre las puertas a Besalú, uno de los conjuntos medievales más importantes y mejor conservados de Catalunya. Pasear por las calles de este pueblo de la Garrotxa es como volver a la época de condes y reyes. La iglesia de Sant Julià, la de Sant Vicenç, el monasterio de Sant Pere o los baños judíos son algunas de las joyas del patrimonio cultural e histórico de esta localidad.